Cómo funciona un succionador de clítoris y cómo usarlo
Un succionador de clítoris estimula con pulsos de aire, sin chupar y sin apoyarse de lleno sobre el clítoris. Una boquilla de silicona se sienta alrededor, se sella contra la piel y una pequeña ventana de aire se abre y se cierra a gran velocidad. Tú eliges la intensidad y el aire se encarga del ritmo.
Si todavía dudas entre este y un vibrador, en succionador o vibrador comparamos las sensaciones lado a lado. Aquí nos quedamos en lo práctico: qué pasa cuando lo enciendes y cómo hacer que tu primera vez salga bien.
Qué hace el aire sobre tu clítoris
El nombre engaña un poco. Un succionador casi no succiona, y esa es la parte que más sorprende a quien lo prueba. Lo que hace es cambiar la presión del aire dentro de la boquilla, una y otra vez, muy rápido. Cuando la presión baja se siente un tirón suave, cuando sube se siente un empujón suave, y la alternancia repetida se parece a un beso sostenido.
Según Vice, esa es justo la idea: la sensación de besar y chupar que hace una boca, pero movida por un motor que nunca se cansa. Y según Wikipedia, en el caso de Womanizer, la marca que popularizó esta tecnología, la ventana de aire se abre y se cierra tan rápido como el aleteo de un colibrí. Lo importante es que Vice explica que las ondas de presión estimulan el clítoris sin hacer contacto directo con él.
Por qué eso importa, lo dice la anatomía: el clítoris tiene unas 8000 terminaciones nerviosas, según la entrada de Wikipedia sobre Womanizer, y es una zona que a muchas personas les resulta demasiado sensible para la presión directa de un dedo o de un vibrador de punta. El aire reparte el estímulo sobre toda la zona, sin que nada raspe ni presione de golpe. Por eso hay quien dice que se siente más suave que un vibrador y, a la vez, más intenso.
Cada marca le pone su nombre a la tecnología: Pleasure Air, Air Pulse, ondas sónicas. Por dentro la idea es parecida, aire que pulsa alrededor del clítoris, y las diferencias reales están en la forma de la boquilla, el número de niveles, el ruido y la batería. Para esa comparación tienes la guía de cómo elegir un succionador.
De una bomba de acuario a tu mesita de noche
Vale la pena un minuto de historia porque explica por qué estos aparatos se sienten distinto a todo lo anterior. Según Wikipedia, Michael Lenke creó el primer modelo en 2014 en Baviera, Alemania, y sus primeros prototipos funcionaban con bombas de acuario modificadas para dar masaje y succión al clítoris. Lenke se inspiró en una investigación según la cual cerca de la mitad de las mujeres tiene dificultad para llegar al orgasmo.
Dicho de otra forma, el invento nació de una pregunta bastante práctica: qué pasa si dejamos de frotar y empezamos a mover aire. Desde entonces el aparato se hizo recargable, silencioso, pequeño y con muchos niveles. Hoy hay modelos de mano, modelos con vibración añadida y modelos que se controlan desde el celular.
Nada de esto te obliga a nada. Un succionador es una herramienta más para conocer tu cuerpo, y la mejor razón para comprarlo es que te dio curiosidad.
Tu primera vez con un succionador, en cinco pasos
La primera sesión sale mejor cuando no hay afán. Reserva un rato tranquilo, con el celular lejos, y sigue este orden.
- Cárgalo y lávalo. Antes de estrenarlo, carga el aparato y lava la boquilla con agua y jabón suave.
- Empieza por ti, no por el aparato. Date unos minutos de caricias, imaginación o lo que te prenda. Un succionador funciona mucho mejor sobre un cuerpo ya despierto que como atajo.
- Pon una gota de lubricante. Según Vice, conviene una gota de lubricante sobre el clítoris y otra en la boquilla para lograr un buen sello. Que sea de base agua: más abajo te cuento por qué.
- Acomoda la boquilla sobre el clítoris y enciéndelo en el nivel más bajo. Con una mano separa un poco los labios si hace falta y apoya la boquilla de modo que el clítoris quede en el centro del círculo. Si el modelo es de los que arrancan solo al detectar la piel, como el Womanizer Next que reseñó Refinery29, lo notarás porque empieza a trabajar al hacer contacto.
- Sube de a un nivel, sin saltarte ninguno. Quédate en cada uno hasta que tu cuerpo te pida más. Según Vice, para quien empieza el primer nivel ya es muy estimulante y placentero, así que no te pierdes nada por ir despacio.
Los modelos de mano de la colección de succionadores de Pleasure comparten esta lógica, aunque cambian en tamaño de boquilla y potencia. Para una primera vez, estos tres son una entrada amable:
Cuando no sientes nada o sientes demasiado
Las dos cosas pasan, y ninguna significa que algo esté mal contigo ni con el aparato.
Si no sientes nada. Casi siempre es un problema de sello. Si la boquilla no cierra bien contra la piel, el aire se escapa y el pulso no llega. Prueba con otra gota de lubricante, reacomoda el círculo para que abrace el clítoris sin dejar huecos y sube un nivel. En su reseña, Refinery29 cuenta que en los niveles más bajos las pulsaciones son tan suaves que cuesta saber si el aparato está encendido o bien puesto, y que al subir velocidad y profundidad se nota enseguida. La misma reseñadora cambió de opinión después de un par de usos, y eso es bastante común: el cuerpo tarda un poco en leer una sensación nueva. Dale dos o tres sesiones antes de decidir.
Si es demasiado. Baja el nivel, aparta un poco la boquilla o apaga unos segundos y vuelve a empezar. Algunas marcas incluyen una función que baja de golpe al primer nivel con un solo toque, y Vice la menciona como útil cuando un nivel resulta muy agresivo. En un clítoris sensible, la sensación puede ser abrumadora de entrada, y aun así el mismo aparato puede gustarte mucho en el nivel uno.
Sobre el miedo de moda, el de que te "acostumbres" y después nada más funcione, Vice recoge que la investigación indica que estos juguetes no causan desensibilización. Aun así, si algo te duele, te irrita o te deja la zona molesta, para y consulta con tu ginecóloga o ginecólogo. Un juguete no debería doler.
También sirve hablar contigo en voz alta mientras practicas, con frases tan simples como "este nivel me gusta", "este me sobra" o "un poco más a la izquierda". Entre más sepas decir lo que te gusta, mejor lo usas sola o acompañada.
Agua, lubricante y limpieza sin dañar el aparato
Dos detalles que alargan la vida del succionador y cuidan tu piel.
El lubricante, de base agua. La Universidad de Rochester avisa que, salvo que le pongas un condón al juguete, no uses lubricante de silicona, porque puede reaccionar con un juguete de silicona y dañarlo, y recomienda uno de base agua. Como la boquilla de un succionador casi siempre es de silicona, esa regla te toca de lleno. Si quieres entender las diferencias, mira la guía de lubricante a base de agua.
Materiales pensados para el cuerpo. Northwestern pide que los juguetes sean de materiales no porosos y diseñados para estar sobre el cuerpo o dentro de él. En un succionador, eso es la silicona de la boquilla, que además se limpia fácil.
Limpieza antes y después de cada uso. Rochester recomienda limpiar los juguetes antes y justo después de usarlos, siguiendo las instrucciones del fabricante y, por lo general, lavando a mano con jabón suave. Una precaución propia de este tipo de aparato: tiene motor y batería, así que conviene revisar en el manual si es sumergible antes de meterlo al agua. El paso a paso completo está en cómo limpiar un succionador.
Usarlo en pareja sin que se vuelva un examen
Un succionador funciona bien entre dos personas porque tiene un solo trabajo y se maneja con una mano. Quien lo recibe controla el nivel, y quien lo sostiene acompaña con el resto del cuerpo: besos, caricias, voz. Eso quita presión de las dos partes.
Northwestern recomienda conversación abierta y honesta sobre lo que a cada quien le gusta y no le gusta, y chequeos antes, durante y después. Aplicado aquí, se resume en una pregunta fácil: "¿lo subimos o lo dejamos así?". Si el aparato se comparte, esa universidad también menciona usar una barrera, como un condón, y lavarlo bien entre usos.
Si prefieres que los controles estén en el celular, hay modelos conectados por app que permiten que la otra persona maneje los niveles incluso a distancia. Estos tres van por ahí:
Preguntas frecuentes sobre cómo funciona un succionador
¿El succionador chupa de verdad?
No en el sentido literal. Cambia la presión del aire en pulsos sobre el clítoris y la sensación se parece a un beso. Por eso no hace falta que la boquilla apriete la piel, solo que selle bien.
¿Se siente la boquilla encima del clítoris?
Casi nada, porque la estimulación llega por el aire y no por el roce. Según Vice, las ondas de presión estimulan el clítoris sin contacto directo. Lo que sí sientes es el borde de silicona apoyado alrededor.
¿Con qué lubricante lo uso?
Con uno de base agua. La Universidad de Rochester recomienda evitar los de silicona, que pueden dañar un juguete de silicona.
¿Y si no sentí nada la primera vez?
Revisa el sello de la boquilla, añade lubricante y sube de nivel. Y dale unas sesiones más: Refinery29 cuenta que una reseñadora cambió de opinión después de un par de usos.
¿Cuándo debo ir al médico?
Si hay dolor, irritación o molestia que no se va, para de usarlo y consulta a un profesional de la salud. Un juguete de placer no debería dolerte.
