Diferencia entre huevos vibradores y bolas chinas: para qué sirve cada uno
La diferencia principal entre un huevo vibrador y las bolas chinas radica en su propósito: el huevo vibrador es un juguete sexual con motor diseñado para brindar placer mediante vibraciones activas, mientras que las bolas chinas son un dispositivo mecánico pasivo de peso que fortalece los músculos del suelo pélvico mediante contracciones reflejas mientras caminas.
Si quieres conocer a fondo cómo entrenar esta zona paso a paso, en nuestra guía sobre bolas chinas y bolas de Kegel, cómo se usan encuentras el método detallado para ejercitarte sin lastimarte.
Es muy común confundir ambos dispositivos cuando buscas opciones de cuidado íntimo en Colombia. Comparten una silueta redondeada u ovoide, se introducen en el canal vaginal, suelen estar cubiertos de silicona suave y tienen un cordón flexible para retirarlos sin esfuerzo. Sin embargo, la forma en que interactúan con tu cuerpo responde a necesidades completamente distintas: uno entrena fibras musculares profundas mediante el movimiento físico, mientras que el otro despierta sensaciones placenteras a través de un motor eléctrico que puedes modular a tu gusto.
Qué hace cada uno por tu cuerpo y en qué se diferencian desde el primer vistazo
El huevo vibrador entrega placer directo mediante pulsos eléctricos mientras que las bolas chinas trabajan la fuerza muscular mediante peso y gravedad. Aunque en los catálogos aparezcan cerca o compartan materiales como la silicona suave, cumplen tareas independientes en tu salud íntima.
Las bolas chinas, conocidas también como bolas de Kegel o esferas pélvicas, son herramientas de acondicionamiento físico. Están compuestas por una o dos esferas unidas por una tira de silicona. En su interior no hay cables, baterías ni chips. Lo que albergan es una pequeña bolita libre de metal o material pesado. Al introducir la esfera en la vagina y ponerte de pie, la gravedad empuja el dispositivo hacia abajo y la esfera interior choca contra las paredes internas de la bola. Ese impacto suave desencadena una respuesta involuntaria: las paredes vaginales se contraen para retener la esfera y evitar que caiga.
El huevo vibrador es un juguete sexual motorizado pensado para la excitación personal o compartida. Dentro de su estructura hermética se aloja un micromotor alimentado por una batería de litio recargable o pilas convencionales. Al encenderlo, el motor hace girar un contrapeso que produce ondas vibratorias continuas o intermitentes. Estas ondas estimulan las terminaciones nerviosas tanto de la entrada vaginal como del clítoris o el punto G.
| Característica | Bola china clásica | Huevo vibrador |
|---|---|---|
| Objetivo principal | Tonificar y fortalecer el suelo pélvico | Brindar placer, excitación y orgasmos |
| Fuente de energía | Ninguna, movimiento del cuerpo | Batería recargable o pilas |
| Presencia de motor | No tiene motor | Sí, micromotor eléctrico interno |
| Tipo de vibración | Mecánica por rebote de esfera interna | Eléctrica continua o pulsada regulable |
| Postura necesaria | De pie o caminando | Acostada, sentada o en cualquier postura |
| Control a distancia | No aplica | Mando inalámbrico o app por Bluetooth |
| Estimulación clitoriana | No está pensada para el clítoris | Muy versátil en clítoris y vulva |
Comprender esta distinción te ahorra frustraciones. Si compras un huevo vibrador esperando que por sí solo resuelva pérdidas leves de orina al estornudar, no vas a obtener el resultado de tonificación que buscas. De igual forma, si compras bolas chinas esperando una sesión de placer erótico intenso en la cama, descubrirás que acostada sin moverte no generan prácticamente ninguna sensación, pues necesitan de tus pasos para activarse.
La silueta ovoide de ambos responde a la anatomía del canal vaginal, que es una cavidad virtual cuyas paredes elásticas se adaptan de forma natural a volúmenes suaves y redondeados. Sin embargo, mientras la bola china busca generar una ligera resistencia física que despierte la musculatura profunda, el huevo vibrador busca transmitir ondas regulares que relajen la zona, aumenten la irrigación sanguínea y desemboquen en sensaciones placenteras.
Cómo funcionan las bolas chinas en los músculos del suelo pélvico
Las bolas chinas fortalecen el suelo pélvico provocando contracciones reflejas involuntarias cada vez que caminas con ellas puestas. Para entender por qué son tan útiles en la fisioterapia femenina, conviene mirar cómo está formada esta parte de tu cuerpo.
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la base de la pelvis, formando una especie de hamaca de soporte. Esta red sostiene órganos vitales como la vejiga, el útero y el recto, además de controlar los esfínteres urinario y anal. Cuando estos músculos pierden tono a causa del embarazo, el parto vaginal, los cambios hormonales de la menopausia o el impacto repetido de ciertos deportes, pueden aparecer escapes accidentales de orina al toser, reír o levantar peso.
Aquí es donde entra la física sencilla de las bolas chinas:
- Efecto de gravedad: Al estar de pie, el peso de la esfera (que suele variar entre 35 g en modelos ligeros hasta 85 g en avanzados) tiende a deslizarse hacia la entrada de la vagina.
- Rebote de la esfera interna: Cada paso que das hace que la bola metálica interior ruede y choque contra las paredes de la esfera externa de silicona.
- Contracción refleja: Las paredes vaginales perciben esa pequeña vibración constante y reaccionan de manera automática tensándose para sostener el objeto. Este proceso entrena las fibras musculares sin que tengas que estar pensando activamente en apretar a cada segundo.
Instituciones como Mayo Clinic y Cleveland Clinic explican que el entrenamiento consciente del suelo pélvico mediante contracciones sostenidas de 5 segundos seguidas de periodos de descanso de 5 segundos a 10 segundos permite recuperar el control de la continencia urinaria y mejorar la sensibilidad genital. Las bolas chinas actúan como una mancuerna o pesa ligera para estos músculos, aumentando la resistencia cuando se combinan con caminatas cortas.
El diámetro habitual de una bola china suele rondar entre 30 mm y 35 mm. Para mujeres que nunca han utilizado este tipo de dispositivos o que sienten debilidad muscular notoria, las esferas con mayor diámetro (alrededor de 34 mm o 35 mm) y peso moderado (cerca de 35 g a 45 g) son más fáciles de sostener que una esfera diminuta y muy pesada. Conforme pasan las semanas y los músculos ganan fuerza, es posible avanzar hacia esferas más compactas de 28 mm o pesos mayores de 60 g a 75 g.
Este proceso de tonificación requiere paciencia y constancia. Los estudios clínicos señalan que se necesitan entre 6 semanas y 12 semanas (aproximadamente 3 meses) de práctica constante para que las fibras musculares recuperen firmeza y sostén. Alrededor de un 70 % de las personas que siguen estas pautas experimentan una reducción notable en las pérdidas involuntarias de orina, recuperando tranquilidad en sus actividades cotidianas.
Cómo funciona un huevo vibrador y qué tipo de estimulación entrega
Un huevo vibrador entrega placer sensorial directo mediante frecuencias de vibración regulables que estimulan las terminaciones nerviosas íntimas. Es uno de los juguetes más versátiles del bienestar sexual femenino debido a su tamaño compacto y su capacidad de adaptación.
A diferencia de las bolas chinas, el huevo vibrador no requiere que estés de pie ni que camines. Puedes usarlo acostada en la cama, en el sofá o en posturas cómodas durante un encuentro erótico. La forma ovoide facilita una inserción suave en el canal vaginal, donde sus ondas se propagan hacia las paredes internas y el punto G. Pero su uso no termina dentro de la vagina: gracias a su punta redondeada, muchas mujeres lo utilizan como un estimulador externo sobre el glande del clítoris, los labios vulvares o el perineo, logrando una excitación previa sumamente intensa.
En los últimos años, la tecnología de estos dispositivos ha dado un salto significativo:
- Mando a distancia tradicional: Dispositivos clásicos que se comunican por radiofrecuencia con un pequeño control remoto en la mano, permitiendo cambiar ritmos e intensidades sin tocar el juguete directamente.
- Conectividad inteligente por aplicación: Modelos avanzados que integran chips Bluetooth para vincularse con el teléfono celular. Esto abre la posibilidad de ceder el control a la pareja en la misma habitación o incluso a miles de kilómetros de distancia a través de internet.
- Autonomía y recarga cómoda: Cuentan con baterías selladas de litio, eliminando la necesidad de cambiar pilas desechables y ofreciendo entre 120 minutos y 220 minutos de uso con una sola carga.
Organizaciones de salud sexual como Planned Parenthood destacan que el uso de vibradores es una práctica saludable y segura para explorar el propio mapa de sensaciones, mejorar la lubricación natural y facilitar el camino hacia el orgasmo. De igual manera, entidades en Colombia como Profamilia promueven el autoconocimiento y el disfrute erótico como componentes fundamentales de la salud integral y el bienestar emocional de las mujeres.
La experiencia que brinda un huevo vibrador va más allá del simple clímax. Al emitir ondas rítmicas sobre los tejidos genitales, promueve una relajación profunda y estimula la irrigación de vasos sanguíneos locales. Para muchas mujeres que experimentan dificultad para alcanzar el orgasmo o que atraviesan etapas de menor deseo, el contacto suave y gradual de un vibrador pequeño representa un puente amable para reconectar con su cuerpo sin presiones.
Si quieres conocer opciones recomendadas de huevos con conectividad inalámbrica y diseño ergonómico, puedes explorar la colección de huevos vibradores disponible en Pleasure.
Modelos como el Phoenix Neo 2 de Svakom presentan unas dimensiones muy cómodas de 16 mm de grosor y 119 mm de longitud con un peso liviano de 91 g, integrando una batería de 850 mAh que brinda hasta 4.5 horas de funcionamiento con 11 patrones distintos. Por su parte, el Lush 3 de Lovense ofrece una antena externa flexible para asegurar una conexión Bluetooth estable mientras se lleva puesto cómodamente bajo la ropa interior.
La vibración mecánica frente a la vibración con motor
La vibración mecánica de una bola china nace del choque de un peso interno mientras que la vibración de un huevo proviene de un motor eléctrico continuo. Esta diferencia física es la causa principal de la confusión habitual entre ambas herramientas.
En el mercado proliferan descripciones publicitarias que mezclan términos a la ligera, bautizando a los huevos como «bolas chinas eléctricas» o asegurando que la vibración de un motor «ejercita el suelo pélvico sin esfuerzo». Es importante entender por qué esto no ocurre:
- La vibración mecánica de las bolas chinas: Se produce cuando te mueves. Cada paso genera una oscilación de baja frecuencia originada por el rebote de la esfera interna. Esa oscilación envía un estímulo a los receptores sensoriales de la vagina, avisándole al sistema nervioso que el objeto puede deslizarse. La respuesta del cuerpo es activar el tono muscular de soporte para fijar la esfera. Es un trabajo puramente neuromuscular y de resistencia.
- La vibración eléctrica del huevo vibrador: Es generada por un motor de rotación rápida. Emite frecuencias continuas que viajan por el tejido y despiertan terminaciones sensitivas táctiles. Esta vibración promueve la relajación y el placer, provocando un aumento en la circulación de la zona genital. Sin embargo, no exige que el músculo sostenga un peso contra la gravedad ni genera un estímulo de contracción voluntaria sostenida.
Estudios compartidos por la Sociedad Internacional de Medicina Sexual ISSM explican que un suelo pélvico con buen tono muscular incrementa el flujo sanguíneo hacia los tejidos clitorianos y vaginales, facilitando orgasmos más intensos. Asimismo, durante el clímax se producen contracciones reflejas rítmicas a intervalos de aproximadamente 0.8 segundos que generan una sensación placentera. El orgasmo aporta una excelente oxigenación a la zona pélvica, pero disfrutar de un huevo vibrador no sustituye un programa estructurado de fuerza si presentas debilidad muscular.
Existe también una diferencia clara en la experiencia táctil. La vibración de una bola china es prácticamente imperceptible desde el exterior y apenas se siente como un leve cosquilleo o balanceo interno mientras caminas. Por el contrario, la vibración de un huevo con motor eléctrico se siente de forma intensa, constante y focalizada, inundando de sensaciones placenteras tanto el interior como los labios genitales según el modo elegido.
Si te interesa profundizar sobre el modo en que la vibración íntima influye en tu sensibilidad, puedes leer nuestra guía sobre huevos vibradores, cómo funcionan, donde detallamos sus efectos anatómicos y formas de uso.
Cuál elegir según tu meta personal de bienestar o diversión
Para elegir con acierto entre un huevo vibrador y unas bolas chinas, el criterio principal debe ser el objetivo concreto que deseas alcanzar en este momento de tu vida. No compiten entre sí: son herramientas complementarias que responden a etapas y deseos diferentes.
Para orientar tu decisión con total claridad, considera los siguientes escenarios cotidianos:
Elige bolas chinas si tu prioridad es la salud física pélvica
- Recuperación posparto: Si diste a luz hace varios meses y tu ginecólogo o fisioterapeuta te ha dado el alta tras las primeras 6 semanas o 8 semanas, las bolas chinas son ideales para recuperar el tono de la faja pélvica gradualmente.
- Prevención de escapes urinarios: Si notas pequeñas pérdidas involuntarias de orina al toser, estornudar, saltar o reírte a carcajadas, necesitas un programa de entrenamiento muscular progresivo.
- Mejora del tono para relaciones futuras: Si deseas percibir mayor firmeza en tus paredes vaginales y desarrollar una conciencia corporal más clara sobre cómo apretar y soltar conscientemente.
Elige un huevo vibrador si tu prioridad es el placer y la sensualidad
- Exploración erótica individual: Si buscas un juguete cómodo, discreto y fácil de manejar que te ayude a conocer qué frecuencias y ritmos te conducen al orgasmo sin complicaciones.
- Juegos en pareja con complicidad: Si quieres introducir un elemento interactivo en tus encuentros íntimos, dejando que tu pareja tome el mando a distancia mientras cenan o pasean.
- Relaciones a distancia: Si mantienes una relación donde los kilómetros separan los cuerpos y desean compartir momentos de intimidad en tiempo real mediante una aplicación conectada al teléfono.
Muchas mujeres descubren que en su mesa de noche hay espacio para ambos. Utilizan las bolas chinas dos o tres mañanas por semana durante sus actividades domésticas para cuidar su suelo pélvico, y reservan el huevo vibrador para las noches de descanso, intimidad o juegos compartidos. Separar sus funciones te permite disfrutar de lo mejor de cada mundo sin crear expectativas confusas.
Para quienes dan sus primeros pasos con juguetes a control remoto, opciones con mando clásico como el Huevo Vibrador Mona Fucsia o el Huevo Vibrador Foxy ofrecen una excelente relación entre facilidad de manejo, texturas agradables y discreción.
Rutinas de uso seguras y tiempos recomendados para cada opción
Las rutinas de uso deben respetar la fisiología muscular y los tiempos de descanso de tu cuerpo para ser placenteras y seguras. Usar estos dispositivos durante demasiado tiempo o con técnicas incorrectas puede generar molestias innecesarias.
Rutina recomendada para bolas chinas
El mayor error con las bolas chinas es creer que entre más horas se lleven puestas, mejor será el resultado. Si mantienes una pesa dentro del cuerpo durante horas, los músculos del suelo pélvico se fatigan, se quedan sin energía y terminan cediendo, lo que puede provocar dolor lumbar o empeorar la sensación de pesadez.
- Frecuencia: Practica entre 3 días y 5 días por semana, reservando siempre 2 días de descanso total para permitir la regeneración de las fibras musculares.
- Duración por sesión: Empieza caminando con ellas puestas durante apenas 10 minutos al día en tu casa mientras realizas actividades cotidianas sencillas como ordenar la habitación o preparar café.
- Progresión gradual: Si tras 2 semanas sientes que puedes sostener la esfera sin esfuerzo y sin que intente salirse, aumenta la sesión a 15 minutos y posteriormente a un máximo de 20 minutos por día.
- Integración con ejercicios conscientes: Las directrices del NHS británico sugieren combinar el uso de peso pasivo con series activas de Kegel: apretar los músculos durante 5 segundos a 10 segundos, relajar durante 5 segundos y realizar series de 10 repeticiones unas 3 veces al día durante un periodo de 3 meses a 5 meses para notar una transformación sólida en la continencia.
Si durante el entrenamiento sientes que la bola china se resbala hacia afuera con facilidad a los pocos pasos, es señal de que ese peso específico es demasiado alto para tu fuerza actual o que tus músculos están cansados. En ese caso, retírala de inmediato, descansa 1 día o 2 días y retoma la práctica con una esfera más liviana o realiza ejercicios de Kegel libres sobre la cama sin peso adicional.
Rutina recomendada para huevos vibradores
Con el huevo vibrador los tiempos los dictan tu deseo, tu comodidad y tu nivel de excitación. Al no depender de la contracción muscular contra la gravedad, no existe el riesgo de fatiga física por sostener peso.
- Preparación previa: Dedica unos minutos a relajarte. Aplica una pequeña cantidad de lubricante a base de agua en la punta del huevo y en la entrada de la vulva para que la inserción sea agradable.
- Tiempo de disfrute: Una sesión habitual suele extenderse entre 15 minutos y 30 minutos, tiempo suficiente para recorrer distintos modos de vibración, desde pulsos suaves hasta ritmos continuos más intensos.
- Exploración externa primero: Antes de introducir el huevo en la vagina, enciéndelo a velocidad baja y recorre con su superficie el clítoris y los labios externos. Esto activa el flujo sanguíneo y relaja los tejidos antes de la penetración.
Disfruta de explorar las intensidades con calma. Comenzar directamente en la velocidad más alta puede insensibilizar temporalmente el clítoris. Lo más placentero es construir la excitación poco a poco, permitiendo que tu cuerpo responda de forma natural y cálida.
Errores comunes que conviene evitar al usarlos
El error más común al usar bolas chinas es llevarlas puestas sentada o acostada y el más común con huevos vibradores es introducirlos sin suficiente lubricación. Conocer estos descuidos frecuentes te permitirá disfrutar de cada herramienta sin tropiezos.
- Usar las bolas chinas en reposo: Si te colocas una bola china y te sientas a trabajar en el computador o te acuestas a ver televisión, la bola reposa sobre la pared posterior de la vagina sin generar ningún estímulo. Para que la esfera interna ruede y active el reflejo muscular, necesitas estar de pie y en movimiento.
- Mantener las bolas chinas todo el día: Caminar durante horas con peso intravaginal provoca sobrecarga muscular. Un músculo pélvico agotado entra en contractura o pierde capacidad de respuesta, generando una molestia llamada hipertonía que puede hacer que las relaciones sexuales resulten dolorosas. No superes los 20 minutos diarios.
- Intentar la inserción en seco: Tanto las bolas chinas como los huevos vibradores necesitan un lubricante a base de agua para deslizarse con suavidad. La fricción en seco irrita la mucosa vaginal y genera microlesiones molestas.
- Olvidarse de la respiración: Durante el entrenamiento con bolas chinas o ejercicios de Kegel, muchas personas cometen el error de aguantar el aire mientras aprietan. La respiración debe ser fluida y continua; de lo contrario, aumentas la presión intraabdominal y empujas el suelo pélvico hacia abajo en lugar de elevarlo.
- Introducir el cordón de extracción: El cordón flexible de silicona siempre debe quedar colgando por fuera de la vulva, unos 2 cm o 3 cm. Este cordón es tu garantía de seguridad para retirar el dispositivo con calma cuando termines.
- Creer que el huevo vibrador sustituye al fisioterapeuta: Aunque el huevo vibrador es maravilloso para el autoconocimiento y el disfrute erótico, si experimentas prolapsos o incontinencia severa, debes acudir a una consulta especializada con ginecología o fisioterapia de suelo pélvico.
- Pujar para expulsar el dispositivo: Al retirar tanto el huevo como las bolas chinas, evita pujar con fuerza como si fueras a evacuar. En lugar de eso, relaja la pelvis, respira profundamente y tira con suavidad del cordón de silicona en un ángulo ligeramente inclinado hacia adelante.
Evitar estos pequeños deslices transforma por completo tu experiencia. El cuidado íntimo nunca debe vivirse con dolor, prisa ni tensión, sino como un espacio de conexión amable con tus sensaciones.
Higiene, lubricación y cuidado de la silicona de grado médico
La higiene correcta de la silicona de grado médico garantiza que tus juguetes duren años en perfecto estado y protejan tu flora íntima de bacterias. Cuidar de tus herramientas es una parte esencial del cariño con el que vives tu sexualidad.
Tanto las bolas chinas de calidad como los huevos vibradores modernos están fabricados con silicona de grado médico no porosa. La norma internacional ISO 10993-1 sobre evaluación biológica de dispositivos médicos establece que los polímeros biocompatibles de uso corporal no deben desprender sustancias irritantes, ftalatos ni toxinas que alteren el equilibrio de las mucosas. La silicona suave al tacto no tiene poros microscópicos donde puedan anidar hongos o gérmenes, lo que la hace higiénica y fácil de mantener.
Para conservar tus piezas limpias y seguras, sigue estos pasos:
- Lavado tras cada sesión: Lava el dispositivo antes y después de cada uso con agua tibia y un jabón neutro sin perfumes ni alcohol. Si lo prefieres, puedes utilizar un limpiador específico para juguetes íntimos.
- Cuidado del puerto de carga: La mayoría de huevos vibradores cuentan con sellado impermeable certificado bajo la norma IEC 60529 con estándar IPX7. Esto significa que soportan una inmersión completa a 1 metro de profundidad durante un tiempo de 30 minutos sin que el agua ingrese a los circuitos eléctricos. Puedes lavarlos bajo el chorro del grifo con total tranquilidad, pero asegúrate de secarlos con una toalla suave que no deje pelusas antes de guardarlos o ponerlos a cargar.
- Lubricante compatible: Utiliza siempre lubricante a base de agua. Los lubricantes elaborados con aceites minerales, vaselina o base de silicona dañan irreversiblemente la textura aterciopelada de la silicona médica, volviéndola pegajosa y propensa a cuartearse.
Para aprender a elegir la fórmula más amigable con tu piel y tus juguetes, te recomendamos consultar nuestra guía sobre lubricante a base de agua, cuándo usarlo, donde explicamos cómo evitar ingredientes irritantes y lograr un deslizamiento perfecto.
Guarda tus dispositivos en una bolsita individual de tela transpirable o satén, nunca en bolsas plásticas herméticas donde se acumule humedad. Mantenerlos en un cajón fresco y protegidos del sol directo preserva la flexibilidad de la silicona y la vida útil de las baterías de litio por mucho tiempo. Si vas a pasar varias semanas sin utilizar tu huevo vibrador, dale una carga parcial cada 30 días para evitar que la celda de litio se descargue por completo.
Preguntas frecuentes sobre huevos vibradores y bolas chinas
¿Se puede perder un huevo vibrador o una bola china dentro de la vagina?
Resulta anatómicamente imposible que un objeto se pierda dentro de la vagina. El canal vaginal termina en un fondo de saco cerrado por el cuello del útero, cuya abertura mide apenas unos milímetros y no permite el paso de ningún dispositivo. Además, tanto los huevos vibradores como las bolas chinas cuentan con un cordón de extracción resistente de silicona que queda visible en el exterior para retirarlos con suavidad.
¿Las bolas chinas ayudan a tener mejores orgasmos?
Sí, las bolas chinas ayudan indirectamente a mejorar las sensaciones orgásmicas. Al fortalecer los músculos pubococcígeos y el soporte pélvico, se incrementa el flujo de sangre en la zona y se gana mayor control voluntario durante las contracciones del clímax. Esto permite percibir los orgasmos con mayor intensidad y nitidez durante los encuentros íntimos.
¿Puedo usar un huevo vibrador durante el embarazo o el posparto?
El huevo vibrador externo se puede usar durante el embarazo siempre que no existan contraindicaciones médicas como amenaza de parto prematuro o sangrado. De manera interna, conviene consultar con tu médico antes de usarlo. Tras el parto, se recomienda esperar al menos 6 semanas a 8 semanas y contar con el alta ginecológica antes de introducir cualquier objeto en la vagina, permitiendo que los tejidos cicatricen adecuadamente.
¿Cuál es la diferencia entre bolas chinas simples y bolas chinas dobles?
La diferencia reside en la cantidad de esferas y el nivel de exigencia muscular. Las bolas chinas simples constan de una sola esfera de menor peso, lo que las hace perfectas para principiantes o personas con suelo pélvico debilitado. Las bolas chinas dobles incorporan dos esferas unidas, repartiendo más peso a lo largo del canal vaginal y exigiendo una mayor fuerza de retención para usuarias intermedias o avanzadas.
¿Los huevos vibradores con app se pueden controlar desde otra ciudad?
Sí, los modelos que cuentan con conectividad a través de aplicaciones móviles permiten transferir el control a otra persona sin importar la distancia geográfica. Mientras ambos teléfonos tengan conexión a internet mediante datos móviles o wifi, tu pareja puede modular los ritmos, intensidades y patrones de vibración en tiempo real desde cualquier ciudad del mundo.
¿Qué lubricante debo usar con ambos productos?
Debes utilizar exclusivamente lubricante íntimo a base de agua. Los lubricantes de silicona reaccionan químicamente con la superficie de los juguetes de silicona y terminan derritiendo su acabado protector. Por su parte, los aceites caseros o lubricantes a base de petróleo como la vaselina pueden manchar el material, alterar el pH vaginal y favorecer la aparición de infecciones.



