Saltar al contenido principal
Envío gratis desde $190.000, también express

Más potencia no siempre significa más placer

Ilustración de una perilla de intensidad con corazones puesta en el punto medio junto a un masajeador.

Un vibrador más potente no garantiza más placer. El clítoris tiene miles de terminaciones nerviosas y, para muchas mujeres, la vibración al máximo pasa de rica a molesta muy rápido. Lo que más suma es poder graduar: empezar suave, subir cuando el cuerpo lo pide y cambiar de ritmo. La potencia alta sirve como margen para cuando el cuerpo pide más.

Si todavía estás decidiendo qué tipo de estímulo te gusta, la guía de vibrador, succionador o masajeador te ayuda con eso. Aquí vamos a otra pregunta, la que aparece justo antes de pagar o justo después de estrenar: cuánta potencia necesitas de verdad, y qué pasa si te pasas.

Por qué el botón de máximo rara vez es el punto dulce

Empecemos por el cuerpo. Según la Cleveland Clinic, el glande del clítoris, esa puntica visible en la parte de arriba de la vulva, tiene cerca de 10.000 terminaciones nerviosas, y es tan sensible que la presión excesiva o el contacto directo pueden doler. El mismo hospital lo resume con una frase sencilla: lo que mejor se siente cambia de una persona a otra.

Un estudio con 1.055 mujeres de Estados Unidos, publicado en el Journal of Sex & Marital Therapy, encontró preferencias muy distintas en el lugar, la presión, la forma y el ritmo del toque genital. No existe un número mágico que le sirva a todas.

En Dexeus Mujer, una clínica de salud femenina en Barcelona, lo dicen sin rodeos: «No siempre más potencia significa mayor placer». Su recomendación es que el vibrador tenga varios niveles de intensidad, porque para algunas mujeres la estimulación directa e intensa del glande resulta molesta o hasta dolorosa.

Piensa en el volumen de tu canción favorita. Al máximo la terminas aguantando. Con la vibración pasa algo parecido: el placer vive en el rango donde tu cuerpo todavía alcanza a sentir los matices.

Zumbido o retumbe: la potencia también tiene textura

Dos vibradores que en la caja dicen «potente» se pueden sentir opuestos. Un grupo de especialistas de la Mayo Clinic y de Indiana University, en sus recomendaciones para elegir y usar un vibrador, explica que los vibradores cambian en velocidad, en tipo de vibración (pulsante, en oleadas o que va subiendo sola) y en intensidad. La fuerza es apenas una de esas tres perillas.

La otra diferencia es la textura. Quienes reseñan juguetes hablan de motores zumbones y motores retumbantes. Según MEL Magazine, la vibración zumbona se siente aguda y se queda en la superficie de la piel, mientras la retumbante es más grave y llega más profundo, hasta el músculo. Una educadora en sexualidad consultada por la revista suele recomendar la segunda, porque deja menos esa sensación rara de picazón y adormece menos que la zumbona.

Traducido: un juguete muy fuerte pero zumbón puede dejarte esa picazón rara en la piel antes de darte placer, y uno de potencia media pero grave puede sentirse más profundo. Ante una caja que dice «potente», pregunta cómo se siente esa potencia y cuánto la puedes graduar.

El mito del clítoris dormido, con números en la mano

Detrás de «más potencia» casi siempre viene el miedo contrario: y si de tanto usarlo fuerte ya no siento nada. Respira. Un estudio del equipo de Debby Herbenick con una muestra representativa de mujeres de Estados Unidos, publicado en The Journal of Sexual Medicine, encontró que el 71,5 % de las que usaban vibrador nunca había tenido un síntoma genital por usarlo.

El entumecimiento existe. El 16,5 % lo había sentido alguna vez, y apenas el 0,5 % dijo que le duró un día o más. Los especialistas de la Mayo Clinic lo describen como leve y pasajero, y agregan que mejora rápido cuando cambias a otro tipo de estímulo. La Sociedad Internacional de Medicina Sexual va en la misma línea: en general basta con hacer una pausa para que la sensibilidad vuelva a la normalidad, y lo que se dice del llamado «síndrome de la vagina muerta» no tiene respaldo en estudios médicos.

Lo que sí puede pasar tiene que ver con la costumbre. Dexeus Mujer explica que si la estimulación es siempre muy intensa y del mismo tipo, algunas mujeres se acostumbran a ese patrón y les cuesta más excitarse de otras formas. La salida es sencilla: variar la intensidad, el ritmo y la forma de tocarte, y usar el juguete como complemento.

La excitación cambia lo que sientes en cada nivel

Salvo el glande, el clítoris está hecho de tejido eréctil, parecido al del pene: según la Cleveland Clinic, se llena de sangre y crece cuando lo estimulas, y los bulbos, dos estructuras que quedan junto a la pared de la vagina, pueden doblar su tamaño con la excitación. Tu cuerpo al empezar y tu cuerpo un rato después responden distinto.

Con más sangre en la zona, esta puede volverse más sensible al tacto y a la presión. Eso tiene una consecuencia práctica: un nivel medio que al principio te parecía poca cosa puede rendir mucho más cuando ya estás excitada. Arrancar en el máximo es saltarte esa subida, y de paso quedarte sin margen para cuando el cuerpo de verdad pida más.

La cabeza también juega. En Healthline, la sexóloga Jill McDevitt recuerda que buena parte del orgasmo sale del cerebro y que el estrés por llegar es uno de los grandes frenos. Subir la potencia para apurarte no quita ese estrés.

Esos especialistas proponen explorar el vibrador por todo el cuerpo, no solo en los genitales. Cuello, pezones, muslos, el monte de Venus. Es una forma de calentar sin afán y de llegar al clítoris cuando ya lo estás pidiendo.

Cómo encontrar tu nivel sin pasarte

Esto funciona con el juguete que ya tengas, nuevo o viejo:

  1. Empieza en el nivel más bajo y lejos del glande. Muslos, monte de Venus, labios externos. Como dice MEL Magazine, no tienes que empezar con vibraciones que hagan temblar los huesos, puedes arrancar bajo y subir solo cuando estés lista.
  2. Pon algo de por medio si se siente demasiado. Tu ropa interior de algodón o una buena capa de lubricante suavizan el contacto. Con juguetes de silicona, el de base agua es el compatible, y en la guía de lubricante a base de agua te contamos cuándo rinde más.
  3. Sube un nivel a la vez, cuando el cuerpo lo pida. Si al subir sientes picazón, ardor o que la zona se apaga, baja uno. Ese era tu techo por esa sesión.
  4. Cambia el patrón antes de subir la potencia. Las recomendaciones del grupo de la Mayo Clinic mencionan que algunas mujeres buscan vibración variable justamente para evitar el entumecimiento. Un pulso o una oleada a nivel medio te dan variedad sin pedirle más fuerza al motor.
  5. Si se adormece, pausa. Después de cualquier estimulación intensa, dice Healthline, el cuerpo necesita un tiempo para recuperarse. Cambia a la mano, a otro ritmo o descansa.

Si vas a elegir juguete, fíjate en los pasos entre el mínimo y el máximo. La Mini Emma Neo de Svakom trae 5 modos con 10 intensidades cada uno y recuerda el último modo que usaste. El Cici 2 combina 5 modos y 5 niveles, es decir 25 combinaciones, con una cabeza semiflexible que se dobla hacia tu cuerpo. Y la bala Tulip, también de Svakom, se maneja con un solo botón para arrancar lento e ir cambiando hasta dar con lo tuyo.

Qué leer en la ficha antes que la potencia máxima

Las recomendaciones de los especialistas de la Mayo Clinic y de Indiana University son claras para quien compra su primer vibrador: elegir uno que dé la máxima flexibilidad para explorar y descubrir lo que te gusta. De los tres tipos de control que describen (una sola velocidad, bajo, medio y alto, o velocidad variable), el variable es el que más opciones da para encontrar la tuya. Y citan un dato que baja la ansiedad por la potencia: en un estudio de vibradores comerciales, todos tenían intensidad suficiente para llegar al mínimo que los genitales necesitan para percibir la vibración.

Con eso en mente, esto es lo que conviene mirar en la colección de vibradores antes de buscar el más fuerte:

  • Cuántos pasos hay entre el mínimo y el máximo. Más pasos significan saltos más pequeños, y los saltos pequeños son los que te dejan afinar.
  • Si recuerda tu último ajuste. La memoria evita recorrer todos los niveles, incluido el más alto, para volver al tuyo.
  • Hacia dónde manda la vibración el motor. En el Emma Neo 2 de Svakom, el motor manda la potencia a la cabeza, que es amplia, así la vibración se concentra en la zona que quieres.
  • Si cada zona tiene su propio control. En los juguetes de doble estimulación esto cambia todo. El Erica de Svakom, un vibrador vestible (de los que se llevan puestos), tiene dos motores independientes, uno para adentro y otro para afuera, con 5 niveles de intensidad en cada uno. El Avery combina empuje y vibración con un control para cada parte, así puedes subir afuera sin subir adentro, o al revés.

Si es tu primer juguete y todavía no sabes por dónde arrancar, la guía para elegir tu primer juguete sexual empieza un paso antes, desde el tipo de placer que ya conoces.

Cuándo sí tiene sentido buscar más intensidad

Nada de lo anterior quiere decir que la potencia alta sobre. Hay cuerpos y momentos que la necesitan, y está bien. Según los especialistas de la Mayo Clinic, para algunas mujeres cuya respuesta sexual cambió con la edad o por condiciones de salud, una vibración más intensa puede ser necesaria para excitarse y llegar al orgasmo.

Dexeus Mujer menciona, por ejemplo, que la bajada de estrógenos en la menopausia puede reducir la lubricación y la sensibilidad. Y la ginecóloga Carolyn DeLucia, citada por Healthline, recuerda que el estrés, la depresión, algunos medicamentos u otra condición de salud pueden apagar la sensibilidad. Ahí un juguete con buen margen arriba tiene sentido, sin olvidar que el máximo disponible y el nivel desde el que arrancas son dos cosas distintas.

Hay una señal que sí merece consulta. Si el entumecimiento o la menor sensibilidad se quedan, o si sientes dolor, ardor o irritación que no se va, habla con tu ginecóloga o ginecólogo. La idea es descartar causas que un juguete no resuelve, sin alarmarte antes de tiempo.

Preguntas frecuentes sobre la potencia del vibrador

¿El vibrador más potente es el mejor para empezar?

Para la mayoría, no. Para un primer vibrador conviene la máxima flexibilidad para explorar, o sea varios niveles con saltos pequeños entre ellos. La potencia alta puede venir incluida, lo importante es poder empezar abajo.

¿Usar el vibrador en el nivel máximo daña el clítoris?

Los expertos consultados por Healthline dicen que el vibrador no quita la sensibilidad de forma permanente. En el estudio de Herbenick, el 16,5 % de las usuarias había sentido entumecimiento alguna vez y en muy pocos casos duró un día o más. Si se te adormece, haz una pausa y cambia de estímulo, y si la sensación no vuelve, consulta.

¿Por qué con el mismo nivel unos días siento mucho y otros casi nada?

Porque tu cuerpo cambia. La excitación llena de sangre el tejido del clítoris y lo vuelve más sensible, y el estrés, la depresión o algunos medicamentos pueden bajar la sensibilidad. Ajusta el nivel al día que tienes, sin compararte con la vez anterior.

¿Cómo sé si necesito un vibrador más fuerte que el que tengo?

Si calentaste con calma, probaste otros patrones y los niveles altos se te siguen quedando cortos, puede valer la pena buscar más margen o una vibración más grave. Si el cambio fue de repente y antes sí sentías, vale más una consulta que un juguete nuevo.