Qué esperar de tu primera visita a una boutique sensual
En tu primera visita a una boutique sensual vas a encontrar una tienda como cualquier otra, con productos a la vista y alguien que atiende sin juzgar. Puedes mirar sola, pedir asesoría o ir acompañada. Lo que más ayuda es llegar con una idea de lo que te gusta, preguntar por material, carga y limpieza, y revisar el juguete en la mano antes de pagar.
Si todavía no sabes qué tipo de juguete buscar, esta guía sobre vibrador, succionador o masajeador te ayuda a llegar con la pregunta clara. Aquí va el resto, la visita de la puerta a la caja.
Cómo se siente cruzar la puerta la primera vez
Es normal que te den nervios en la puerta. A mucha gente le pasa, y se nota de dos maneras: unos se ríen de todo y otros se ponen serios como en un velorio, como cuenta con humor una guía de El País. Ninguna de las dos hace falta. Estás entrando a una tienda.
Carlos Pol, médico psiquiatra y director científico de la Central Médica de Sexología Colombia, lo dijo en El Tiempo con una imagen que tranquiliza: "Es como entrar a una tienda de zapatos". Hay juguetes, lencería, aceites, juegos y disfraces, y hay alguien que conoce el catálogo. La misma nota recuerda que quienes atienden llaman a cada cosa por su nombre, "sin burla y sin morbo". Si a ti todavía no te sale decir «succionador» en voz alta, tranquila, se lo puedes señalar.
Tampoco tienes que conversar si no quieres. Puedes mirar y leer las cajas a tu ritmo, y preguntar cuando estés lista.
En Pleasure hay tiendas físicas en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Yopal, y la página de la sede de Medellín resume para qué sirve ir en persona: ahí "ves el producto, lo comparas y te lo llevas el mismo día".
Tres respuestas para llevar pensadas desde la casa
La visita rinde mucho más si llegas con tres respuestas, aunque sean a medias.
Qué te gusta o qué te da curiosidad. No necesitas saber el nombre del juguete. Basta con saber si te atrae algo para el clítoris, algo para la penetración, algo para jugar en pareja o un buen lubricante. El Tiempo lo cuenta desde el lado de quien vende: cuando la persona sabe qué quiere y para qué, le pueden ofrecer productos "con mayor certeza".
Cuánto quieres gastar. Un rango basta. Decirlo al principio es útil, porque quien te atiende va directo a lo que sí te vas a llevar. La página de la sede de Medellín lo pone como parte de la asesoría: explicar diferencias reales entre productos "respetando tu presupuesto".
Con quién vas. Bedsider, el sitio de salud sexual de la organización Power to Decide, lo plantea sin drama: ir sola te da privacidad, ir con una amiga ayuda si te da pena, e ir con tu pareja suele terminar en una compra que van a estrenar juntos. Las tres funcionan, depende de lo que buscas ese día.
Antes de salir, dale una mirada al catálogo de juguetes: ahí ves qué tipos existen y en qué rangos de precio se mueven, y llegas con un presupuesto realista y con uno o dos nombres para pedir que te los muestren.
Lo que vale la pena preguntarle a quien te atiende
Una boutique tiene algo que una página web no tiene: una persona que compara dos productos frente a ti. Aprovéchala. La guía de El País lo dice sin rodeos, "no hay pregunta lo suficientemente tonta", y Pol remata en El Tiempo que "quien se comunica aprende".
Estas preguntas sirven para casi cualquier juguete:
- ¿De qué material está hecho y cómo se limpia?
- ¿Es recargable o funciona con pilas?
- ¿Se puede mojar o solo aguanta salpicaduras?
- ¿Qué lubricante va con este material?
- ¿Cuál es la diferencia real con el que cuesta más?
- ¿Qué pasa si sale defectuoso?
La del lubricante parece menor y es de las más útiles. Planned Parenthood explica que el lubricante de silicona puede reaccionar con un juguete de silicona y dañarlo, y que el lubricante a base de agua es una apuesta segura con cualquier juguete y con cualquier condón. La misma organización recomienda, para saber cómo limpiar y cuidar un juguete, leer sus instrucciones o preguntarle al personal de la tienda. Esa pregunta también hace parte de la compra.
Lo que no vas a recibir es un diagnóstico. El Tiempo recuerda que en estas tiendas también se venden implementos de uso terapéutico que recomiendan sexólogos o ginecólogos. Si tienes dolor, una condición de salud o te recomendaron algo puntual, lleva la indicación de tu ginecóloga o de tu médico. En la tienda te muestran opciones, y quien define si te conviene es un profesional de salud.
Cómo revisar un juguete cuando ya lo tienes en la mano
En la tienda tienes una ventaja que no da ninguna pantalla: puedes tocarlo, sentir el peso y ver si te queda cómodo en la mano. Fíjate en cuatro cosas.
El material. Para algo que va dentro del cuerpo, Planned Parenthood recomienda materiales no porosos, como la silicona 100 % (sin mezclas), el plástico duro, el acero inoxidable, el aluminio y el vidrio resistente a golpes. Los porosos, como el jelly, el PVC o el TPE, pueden guardar gérmenes aunque los laves siempre. Poroso quiere decir que tiene huequitos microscópicos donde se queda la suciedad. Si la caja no dice de qué está hecho, pregunta antes de seguir.
La carga y el agua. Comparar dos balas vibradoras lo deja claro. La Lirio de Camtoyz funciona con una pila AA, tiene un solo modo de vibración y resiste salpicaduras. La Tulip de Svakom es recargable por USB, tiene 10 modos y se puede sumergir hasta 1 metro durante 30 minutos. Esa diferencia se lee en la caja con unas siglas, IPX, que son una escala de resistencia al agua: IPX4 aguanta salpicaduras e IPX7 se puede meter al agua. La primera sirve para saber si te gusta la vibración sin complicarte. La segunda te acompaña a la ducha y te da más intensidades para explorar.
El ruido. Si la tienda tiene una unidad de muestra, pide que la enciendan y escucha cómo suena antes de llevarla a una casa de paredes delgadas. El País menciona un truco que circula para sentir la intensidad: apoyar la vibración en la punta de la nariz. Suena raro, y en una boutique nadie se va a sorprender.
El tamaño frente a tu cuerpo. Un juguete que en foto parecía pequeño puede verse distinto en la mano, y al revés. Si algo te intimida a la vista, déjalo para otra visita. Si lo tuyo es el clítoris y te da curiosidad algo distinto a la vibración, pide ver un succionador al lado de la bala y compáralos ahí mismo.
Ir con tu pareja o con una amiga
Ir acompañada cambia la visita. Con una amiga, la pena se reparte y hasta se vuelve plan. Con la pareja, el reto es otro: que la compra sea de los dos.
El Tiempo recoge algo que las vendedoras ven seguido: muchas mujeres piensan primero en darle gusto al hombre, "como si ellas estuvieran en segundo plano". Si van juntos, que cada uno diga qué le da curiosidad y qué prefiere no probar todavía. Lo que le incomode a cualquiera de los dos se queda en el estante, sin discusión y sin convencer a nadie en el pasillo.
Si todavía no han hablado del tema, mejor tener esa conversación antes de llegar a la tienda. Esta guía sobre cómo hablar de juguetes sexuales con tu pareja te da por dónde arrancar.
Para una primera compra en pareja suelen funcionar las cosas que se usan entre los dos. Planned Parenthood menciona, por ejemplo, que algunos anillos para el pene traen un vibrador pequeño que estimula a quien lo usa, a su pareja o a ambos. Un juego de mesa erótico también sirve, porque les da el guion y les quita la presión de inventar. En Pleasure atienden parejas todo el tiempo, y la página de la sede de la Zona Rosa lo dice así: "la asesoría funciona mejor cuando eligen juntos".
La caja, la factura y una salida discreta
Al pagar quedan tres detalles que conviene tener claros.
Es una compra para mayores de edad. Planned Parenthood explica que la edad mínima para comprar depende de la política de cada tienda. Los términos y condiciones de Pleasure piden ser mayor de edad en Colombia, 18 años, para usar su sitio, así que lleva tu documento por si te lo piden en la tienda.
Pregunta qué pasa si sale defectuoso y guarda la factura. En productos de uso íntimo los cambios tienen reglas más estrictas por razones de higiene. Los términos de Pleasure solo aceptan la devolución de estos productos cuando presentan un defecto de fabricación, y en los juguetes con motor piden revisar que funcionen apenas los recibes. Préndelo apenas llegues a la casa, pregunta en caja cómo se hace el reclamo y guarda la factura junto con el empaque.
La salida. Si te preocupa salir con una bolsa que se note, pide empaque discreto. Las páginas de las sedes de Pleasure lo incluyen entre lo que ofrecen, y los kits de regalo "salen listos y en empaque discreto". Si después prefieres comprar desde la casa, los envíos van "en empaques neutros, sin logos ni marcas visibles". Aquí hay más sobre la privacidad al comprar en una sex shop.
Ya en la casa, lávalo antes de estrenarlo. El servicio de salud de la Universidad de Rochester recomienda limpiar los juguetes antes y justo después de cada uso.
Preguntas frecuentes sobre la primera vez en un sex shop
¿Tengo que comprar algo si entro?
No. Puedes entrar, mirar y salir con las manos vacías. El Tiempo incluso sugiere visitar varias tiendas antes de comprar, para que la experiencia se sienta más natural.
¿Me van a juzgar por lo que pregunte?
Quien atiende una boutique está ahí para explicarte el catálogo, y Bedsider lo resume en tres ideas: sin juicios, sin tener que explicarte y sin preocupaciones. Si en algún lugar te sientes juzgada, es razón suficiente para buscar otra tienda.
¿Se pueden probar los juguetes en la tienda?
En el cuerpo no, son productos de uso personal e íntimo. Algunas tiendas tienen unidades de muestra para encenderlas, sentir la vibración y oír el ruido, así que pregunta si hay una del modelo que te interesa.
¿Dónde hay tiendas Pleasure?
Pleasure tiene tiendas en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Yopal, y solo en Bogotá hay cinco sedes. Al pie de cualquier página de pleasuresensual.com.co están los enlaces a la página de cada una.
¿Qué compro si no sé por dónde empezar?
Cuéntale a quien te atiende qué te gusta y qué presupuesto tienes, y pide ver dos opciones para comparar. Si quieres algo seguro para empezar, un lubricante a base de agua sirve con cualquier juguete y con cualquier condón, según Planned Parenthood.



