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Cómo elegir un juguete sexual en pareja

El mejor juguete para una pareja es el que los dos quisieron probar. Empieza por hablarlo fuera de la cama, escojan juntos con una idea clara de qué sensación buscan, arranquen con algo sencillo y revisen cómo les fue. Lo que cuenta es que ambos digan sí, no que el aparato sea el más caro o el más potente.

Si todavía no sabes cómo abrir el tema, esta guía sobre cómo hablar de juguetes sexuales con tu pareja te da frases para empezar sin que suene a reclamo.

Hablarlo antes de abrir el carrito

La conversación va primero, y va en un momento tranquilo. La guía de salud sexual de la Universidad de Guelph lo dice así: hablen de los juguetes antes de tener sexo, "so that you don't surprise them or put pressure on them to make a decision in the moment". Traducido, que nadie tenga que decidir con la excitación encima y el juguete ya en la mano.

Un buen arranque es hablar de ti. Cuéntale qué te da curiosidad, qué viste, qué te gustaría sentir. Cuando el tema se plantea como una invitación y no como un "me falta algo contigo", la otra persona escucha distinto.

Otra cosa que ayuda es no dar por hecho el entusiasmo del otro. La misma guía de Guelph recuerda que no debes asumir que tu pareja querrá usar juguetes ni forzar la idea. Hay personas a las que les emociona y personas a las que les da pena o hasta celos del aparato. Las dos reacciones son normales, y ninguna se arregla insistiendo.

Mystery Vibe, un fabricante de juguetes para parejas, resume el orden en sus consejos para usar juguetes con tu pareja: primero hablar de si ambos están abiertos, después "select sex toys together", y todo con calma ("take it slow"). Elegir juntos puede ser tan simple como sentarse con el celular y mirar opciones, cada uno marcando lo que le llama la atención y lo que le da desconfianza.

Qué se acuerda y cómo se retira el sí

Antes de comprar conviene dejar claros cuatro puntos, aunque suene a trámite:

  • Qué quieren sentir. Juego y risa, más intensidad, estimulación a la vez en los dos, probar algo nuevo. No es lo mismo comprar para jugar que comprar para potenciar la penetración.
  • Dónde se usa. En el cuerpo de quién, en qué zonas, y qué zonas quedan fuera por ahora.
  • Quién maneja el control. Puede ser quien lo recibe, quien lo da, o turnarse.
  • Cuál es la señal para parar. Una palabra, un gesto, lo que sea que ambos entiendan sin tener que explicarlo en el momento.

La Universidad de Guelph propone pensar el consentimiento con la sigla I'M SAFE: informado (qué juguete, de qué tamaño), momento a momento (se puede retirar en cualquier punto), específico (aplica a ese juguete y a esa forma de usarlo), de una persona despierta y consciente, dado libremente y con entusiasmo. Lo útil de esa lista es que el sí a un juguete no es un sí a todos. Si hoy aceptaron un dado y mañana quieres proponer algo con motor, vuelves a preguntar.

Los acuerdos también cubren lo práctico. Quién lo guarda, quién lo limpia, y si es de los dos o de uno de ustedes. Parece menor hasta que aparece la primera discusión por la batería descargada.

Juegos y geles para el primer intento de los dos

Si ninguno de los dos ha usado juguetes, el paso más amable suele ser un juego y no el aparato. Los dados, las cartas y las penitencias ponen el tema sobre la mesa sin que nadie sienta que lo están evaluando, y si algo no gusta, se pasa al siguiente turno y ya.

En la colección de parejas de Pleasure hay varios formatos que resuelven esa primera noche. Los dados de la línea Kiss Me, por ejemplo, ponen el azar a decidir, así nadie tiene que inventar qué proponer. Juegos para parejas como Sensaciones Sexplay o la versión Cincuenta Sombras alargan el rato y dejan subir el tono a su ritmo. Y si lo que buscan es sumar algo para la boca o la piel, un gel oral o un lubricante de sensación caliente se prueba en segundos y no exige ningún acuerdo complejo.

Mystery Vibe lo menciona entre sus consejos con una frase corta: "mix it up". Con los juegos eso es fácil, porque la gracia está en cambiar las reglas cada vez que les dé curiosidad.

Vibradores y anillos para usar juntos

Cuando los dos ya hablaron y quieren pasar a algo con vibración, el criterio para escoger es dónde van a usarlo y quién lo va a sentir. Eso separa tres familias.

Vibradores pensados para dos. Son los que se llevan bien durante la penetración porque estimulan a una persona sin estorbar a la otra. El Satisfyer Dual Joy se vende justamente como vibrador para parejas, así que es un buen punto de partida si la idea es sentir algo los dos.

Vibradores de uso externo. Se pasan por el cuerpo y de mano en mano. Sirven cuando la pareja prefiere explorar con calma antes de la penetración, y dejan que cada uno diga "ahí no, aquí sí" sin pena.

Juguetes con anillo. Un anillo se coloca en el pene y pone el juguete en juego para los dos. El S-hande Lily combina un anillo de ese tipo con bolas anales. Es un juguete que merece una conversación aparte: lo anal exige más acuerdos y más cuidado, y la SMSNA, la sociedad de medicina sexual de Norteamérica, advierte que los juguetes anales necesitan "a wide enough base that they will not go all the way into the body and get stuck".

Una regla que sirve con cualquier juguete: empiecen con la intensidad más baja y la zona más suave, y vayan subiendo solo si los dos lo piden. Elegir "el más potente" suele salir al revés, porque lo intenso se vuelve incómodo antes de volverse placentero.

Material, lubricante y limpieza cuando el juguete es de dos

Un juguete que va a pasar entre dos cuerpos debe ser fácil de dejar limpio. Por eso el material pesa más en pareja que cuando es de una sola persona.

La Universidad de Rochester avisa que ciertos materiales son porosos, es decir que tienen huequitos microscópicos donde se meten los gérmenes aunque el juguete se vea limpio. Los enumera así: "silicone blends, jelly rubber, PVC, vinyl, TPR, TPE, elastomer, or other rubbery plastics". Si el empaque dice solo "mezcla" o no dice de qué está hecho, desconfía. Si te cae uno de esos materiales, la recomendación es usarlo con condón.

El lubricante es el segundo punto. La misma universidad advierte que los lubricantes de silicona pueden dañar un juguete de silicona, y que los de base agua son la opción más segura con ese material. En esta guía de lubricantes compatibles con juguetes sexuales tienes el cruce completo entre material y tipo de lubricante. Para lo anal, la SMSNA es clara: los lubricantes ayudan especialmente "as the anus does not self-lubricate like the vagina".

La limpieza va antes y después. Rochester recomienda limpiar los juguetes "before and directly after each use", con jabón suave y siguiendo las instrucciones del fabricante. Si quieres el paso a paso, está en cómo limpiar tus juguetes sexuales sin dañarlos.

Compartirlo sin compartir infecciones

Compartir el juguete entre dos es habitual, y hay un par de cuidados que conviene volver hábito.

La SMSNA enumera lo que se puede pasar por un juguete compartido: clamidia, sífilis, gonorrea y herpes. Su recomendación es concreta: "put a new condom on the toy before using it each time" cuando lo usa más de una persona. Rochester suma una alternativa, lavar el juguete antes de que toque los genitales de otra persona.

Dos situaciones piden más atención:

  • Pasar de lo anal a lo vaginal. Cambia el condón o lava el juguete antes de cambiar de zona.
  • Heridas o llagas abiertas. La SMSNA recomienda no compartir si hay heridas abiertas, porque el uso penetrativo puede crear pequeñas roturas en la piel y con ellas el riesgo de infecciones como VIH o hepatitis.

Si hay dudas sobre infecciones o aparece molestia, ardor o dolor que no pasa, la consulta es con un profesional de salud. Ninguna guía de compra reemplaza eso.

Si uno dice que no, o se enfría a mitad de camino

Puede pasar de dos formas. A veces uno de los dos no quiere probar nada. Otras veces el sí inicial se convierte en un "mejor no" cuando el juguete ya está sobre la cama.

En el primer caso, la guía de Guelph es directa: no se insiste ni se intenta cambiar la idea del otro. Se puede volver a hablar más adelante si esa persona muestra apertura, y mientras tanto sigue habiendo un montón de maneras de jugar sin aparatos. En el segundo caso, el consentimiento "momento a momento" significa que el sí se puede retirar sin dar explicaciones. Se para, se respira, se cambia de plan y no se vuelve a sacar el tema esa noche.

Una forma sencilla de cuidar el vínculo es cerrar el rato con una pregunta corta: qué les gustó, qué no, qué repetirían. Eso convierte cada intento en información para la próxima compra, y evita que el juguete termine en un cajón por una incomodidad que nadie dijo en voz alta. Como dice Mystery Vibe, la idea es "have fun and enjoy yourselves".

Preguntas frecuentes sobre juguetes en pareja

¿Cuál es el mejor primer juguete para una pareja?

El que menos presión pone. Un juego de dados o cartas, o un lubricante con sensación, deja que ambos prueben sin sentir que hay un resultado esperado. Después, si les dieron ganas de más, pasan a un vibrador.

¿Se compra entre los dos o se da de sorpresa?

Si es el primer juguete, mejor entre los dos, porque Mystery Vibe y la Universidad de Guelph coinciden en el principio: elegir juntos y no sorprender. Las sorpresas funcionan cuando ya hay confianza y el tema ya se habló.

¿Puede incomodar a quien lo usa menos?

Sí, puede. Hay personas que sienten que el juguete las reemplaza. Por eso conviene dejar claro que es un añadido a lo que ya hacen, y dejar que cada uno ponga sus propios límites.

¿Hay que usar condón en el juguete?

Cuando lo usa más de una persona, la SMSNA recomienda condón nuevo cada vez. Con materiales porosos, Rochester también lo sugiere. Si el juguete es de un material no poroso y se lava bien entre usos, el lavado cumple la misma función.

¿Qué hago si uno de los dos no quiere?

Respetarlo. Guelph recomienda no forzar ni insistir. Pueden volver a hablarlo más adelante o seguir con otras formas de jugar que no incluyan aparatos.