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Vibrador varita o magic wand: cómo usarlo con comodidad y sacarle provecho

Ilustración de un vibrador varita estilo magic wand con cabezal suave sobre cojines de terciopelo y ondas de vibración profundas, sin personas.

El vibrador varita se usa para estimular el clítoris y masajear zonas con tensión muscular apoyando su cabezal flexible sobre la piel con lubricante a base de agua, empezando en la velocidad mínima y amortiguando la vibración a través de sábanas o ropa interior para modular su alta potencia sin adormecer los tejidos genitales.

A diferencia de otros estimuladores más pequeños, una varita entrega una vibración amplia y profunda que puede sentirse imponente si nunca la has tenido en las manos. Si estás explorando opciones por primera vez, nuestra guía sobre cómo elegir tu primer juguete sexual te ayuda a comparar formatos según tus preferencias personales; si ya decidiste apostar por la potencia de una varita, en este artículo aprenderás a dominar su peso, graduar sus ritmos y sacarle partido tanto en tu intimidad como en el descanso de tu cuerpo.

Anatomía de una varita mágica: por qué su motor genera vibraciones profundas

Para entender por qué una varita mágica se siente tan diferente a cualquier otro juguete íntimo, conviene mirar cómo nació su diseño. En el año 1968, la compañía japonesa Hitachi lanzó al mercado un aparato concebido como masajeador terapéutico de cuello, espalda y hombros. En aquel electrodoméstico original, un motor eléctrico de alto torque acoplado a un contrapeso de plomo lograba oscilar entre 5.000 RPM en su velocidad baja y 6.000 RPM en su velocidad alta. Décadas después, ese mismo principio mecánico sigue vivo en las varitas modernas: un motor firme y potente que desplaza una cabeza ancha de silicona con una amplitud física de unos 0,45 mm, produciendo un movimiento envolvente que resuena hacia las capas musculares más profundas.

La mayoría de los vibradores convencionales albergan micromotores que giran a frecuencias muy altas, lo que genera un zumbido agudo concentrado en la superficie de la piel. En cambio, el mecanismo de una varita trabaja con una masa oscilante mayor. Esa diferencia física permite que las ondas viajen a través del suelo pélvico, la musculatura circundante y los tejidos blandos de la pelvis.

Al sostener una varita por primera vez, notas de inmediato tres partes características:

  1. El mango ergonómico largo: te permite alcanzar cualquier zona de tu cuerpo sin contorsiones y aleja tu mano de la fuente principal de vibración para reducir el cosquilleo en los dedos.
  2. El cuello flexible: una articulación de goma o resina reforzada que absorbe parte del impacto y permite que el cabezal se incline al apoyarlo contra las curvas de tu pelvis.
  3. El cabezal esférico acolchado: recubierto de silicona suave de grado médico, con un diámetro que suele rondar entre 40 mm en modelos compactos y 60 mm en varitas tradicionales de gran tamaño.

Cuando enciendes el dispositivo, el sonido es grave y constante, similar al ronroneo sordo de un motor bien calibrado. Esa vibración profunda es la responsable de que muchas mujeres que tienen dificultades para alcanzar el orgasmo con juguetes pequeños encuentren en la varita un estímulo mucho más fácil de percibir y disfrutar.

Cabezal flexible frente a bala pequeña: qué cambia en la superficie de contacto

Una de las dudas más habituales entre quienes buscan su primer juguete potente es qué diferencia práctica existe entre una bala vibradora y una varita tipo wand. La diferencia radica en la superficie de contacto y en la distribución de la energía sobre la anatomía femenina.

Según explica la Cleveland Clinic, el glande visible del clítoris concentra cerca de 10.000 terminaciones nerviosas en apenas unos milímetros de tejido. Una bala vibradora tiene una punta estrecha, habitualmente menor a 20 mm, lo que focaliza toda la vibración en un punto diminuto. Si bien esa precisión resulta agradable para algunas personas, también puede saturar el glande muy rápido o causar una sensación punzante y molesta si se mantiene la presión en el mismo punto durante unos minutos.

La varita mágica funciona bajo una lógica opuesta. Su cabezal esférico de 40 mm a 60 mm de diámetro cubre una superficie amplia que abarca no solo el glande del clítoris, sino también el capuchón, los labios mayores, los labios menores y los bulbos vestibulares subyacentes. La Cleveland Clinic recuerda que el clítoris es un órgano eréctil extenso cuyos tejidos internos pueden duplicar su tamaño durante la excitación sexual, alcanzando hasta 2 veces su volumen en reposo a medida que se llenan de sangre. Al apoyar la esfera suave de una varita, la vibración activa toda esa red vascular y nerviosa al mismo tiempo, generando un placer difuso, cálido y envolvente que no depende de acertar milimétricamente en un punto exacto.

Por otra parte, el cuello flexible actúa como un amortiguador natural. En una bala rígida, cualquier fuerza que ejerzas con la mano se transfiere de manera directa y dura sobre el tejido íntimo. En la varita, el cuello cede suavemente ante la presión, adaptándose al contorno de tus muslos y tu monte de Venus, lo que protege tus zonas más sensibles frente a presiones accidentales.

Para que puedas comparar con claridad las opciones del catálogo, aquí tienes modelos de cabezal completo y gran potencia:

Técnicas de amortiguación con sábanas, ropa interior y toallas para modular la fuerza

Si sacas una varita de la caja, la enciendes y la apoyas directamente sobre el clítoris desnudo, es muy probable que la intensidad te resulte excesiva. De hecho, uno de los aprendizajes más valiosos para dominar este juguete consiste en entender que más potencia no siempre significa más placer. La piel de la vulva es extremadamente receptiva y agradece los estímulos graduales. Por eso, las técnicas de amortiguación con capas textiles son el mejor recurso para disfrutar de una varita sin sobreestimularte.

Interponer una tela suave entre el cabezal de silicona y tu piel cumple dos funciones protectoras: dispersa el impacto mecánico de la vibración convirtiéndolo en un masaje aterciopelado y evita el roce continuo del material sobre zonas que aún no han alcanzado suficiente lubricación natural.

Existen tres formas muy sencillas de poner en práctica esta amortiguación en tu cama:

1. La técnica de la ropa interior de algodón

Consiste en dejarte puesta una panti de algodón suave durante los primeros minutos del encuentro. Enciende la varita en su velocidad más baja y apoya el costado del cabezal sobre la tela, presionando levemente contra el monte de Venus o los labios mayores. El tejido de algodón filtra los impulsos más bruscos del motor, permitiendo que la vibración llegue a tus terminaciones nerviosas como un calor expansivo. A medida que tu cuerpo responda y sientas mayor excitación, puedes deslizar la panti hacia un lado o retirarla por completo.

2. La técnica de la sábana o cobija ligera

Recuéstate boca arriba y cubre tu cadera con la sábana de la cama o una manta delgada. Coloca la varita sobre la tela, sosteniendo el mango con suavidad y dejando que el propio peso del cabezal haga el contacto sin necesidad de empujar hacia abajo. Si doblas la sábana en dos capas, obtendrás una amortiguación densa, ideal para quienes son muy sensibles a la vibración; si usas una sola capa, la vibración pasará con mayor nitidez. Esta técnica resulta perfecta para soltar la tensión y calentar los tejidos durante 5 minutos a 10 minutos antes de buscar mayor cercanía.

3. La técnica de la toalla de felpa doblada

Cuando quieras un masaje profundo pero muy suave en la pelvis, una toalla pequeña de mano doblada en dos crea una barrera acolchada excelente. Al apoyar el cabezal sobre la toalla, el motor puede trabajar en una velocidad media sin que sientas pellizcos ni vibraciones estridentes. Es un método especialmente reconfortante para aliviar cólicos menstruales o pesadez en el bajo vientre, ya que transmite calor y relajación muscular sin estimular directamente las zonas erógenas si no lo deseas en ese momento.

Del cuello a la pelvis: cómo usar la varita para aliviar la tensión muscular previa

El estrés cotidiano, las horas de trabajo frente al computador y las malas posturas acumulan rigidez en la parte alta de la espalda, el cuello y la pelvis. Intentar conectar con el placer íntimo cuando los hombros están contracturados o la mandíbula apretada es difícil, porque el cuerpo necesita seguridad y descanso para responder a los estímulos eróticos. Dado que el diseño original de la varita fue concebido para la fisioterapia y el masaje corporal, utilizarla como herramienta de autocuidado físico antes de pasar al juego sexual es una de las mejores formas de sacarle provecho.

En una revisión clínica publicada en Sexual and Relationship Therapy por especialistas vinculados a la Mayo Clinic y la Universidad de Indiana, se recomienda explícitamente iniciar la exploración con vibradores en áreas extragenitales del cuerpo. Dedicar los primeros momentos a relajar los músculos del cuello, los hombros, el abdomen y los muslos disminuye la ansiedad de rendimiento, favorece la circulación sanguínea y predispone al sistema nervioso para disfrutar con calma.

Puedes seguir este recorrido relajante de 10 minutos a 15 minutos:

  1. Zona cervical y hombros: siéntate cómoda en la cama o recuéstate de lado. Coloca el cabezal flexible sobre la curva donde se unen el cuello y el hombro (el trapecio). Realiza movimientos circulares lentos durante unos 2 minutos a 3 minutos por lado, permitiendo que el peso de la varita desactive las contracturas superficiales sin presionar contra las vértebras ni los huesos.
  2. Espalda media y zona lumbar: con la ayuda de una almohada de apoyo o la compañía de tu pareja, desliza la varita a lo largo de las masas musculares a los lados de la columna vertebral. La vibración de baja frecuencia desinflama y alivia la sensación de fatiga tras una jornada larga.
  3. El bajo abdomen y el monte de Venus: traslada el cabezal hacia el vientre, justo por encima del hueso púbico. Mantén una velocidad baja y respira profundamente. Esta zona suele guardar tensiones posturales involuntarias; relajarla mejora el flujo sanguíneo hacia el suelo pélvico.
  4. Cara interna de los muslos: antes de tocar la vulva, masajea la parte interior de los muslos con movimientos ascendentes. Esta transición avisa a tu cuerpo de que el estímulo se aproxima, despertando sensaciones placenteras sin prisas.

Instituciones como Profamilia Colombia recalcan que el placer y el bienestar físico forman parte de la salud integral. Utilizar una varita para consentir tu cuerpo, aflojar nudos de tensión y reconectar con tus sensaciones es un acto de cuidado personal que desmitifica el uso de los juguetes íntimos y los integra de manera natural en tu rutina de descanso.

El acercamiento gradual al clítoris: círculos externos antes del contacto directo

Una vez que tu cuerpo está relajado y la tensión muscular ha cedido, llega el momento de acercar la varita a la zona íntima. Aquí la regla de oro es la paciencia: el clítoris responde con mayor intensidad cuando se le despierta desde la periferia que cuando se le aborda de golpe en su centro más sensible.

El glande clitoriano está protegido por un pequeño pliegue de piel llamado capuchón. Cuando se aplica un motor potente directamente sobre el glande seco, las miles de terminaciones nerviosas pueden saturarse en cuestión de segundos, generando un reflejo involuntario de cerrar las piernas o una sensación de cosquilleo incómodo. Para evitar esto, conviene trazar una aproximación en espiral.

Paso 1: aplica una buena capa de lubricante

Antes de que el cabezal toque tu piel íntima, coloca una porción generosa de aproximadamente 5 ml de lubricante a base de agua en la entrada de la vulva y sobre el propio cabezal de silicona. Como destaca la Cleveland Clinic, los lubricantes formulados con base acuosa imitan la lubricación natural del cuerpo, disminuyen el roce mecánico y son completamente seguros para preservar la textura lisa de la silicona de grado médico.

Paso 2: círculos alrededor del monte de Venus y los labios

Enciende el juguete en su modo continuo más suave. En lugar de apuntar al clítoris, apoya la varita en la parte superior del monte de Venus y dibuja círculos amplios. Luego, desciende lentamente por los labios mayores. Esta vibración indirecta estimula las raíces internas del clítoris que se extienden bajo la piel, aumentando la congestión sanguínea y favoreciendo la lubricación natural de manera espontánea.

Paso 3: contacto lateral sobre el capuchón

Cuando sientas que la zona está cálida y húmeda, inclina la varita para apoyar la curvatura lateral del cabezal sobre el capuchón del clítoris, evitando el contacto directo de punta contra el glande descubierto. Mantén el contacto sin apretar durante unos 2 minutos a 3 minutos, variando ligeramente el ángulo para descubrir qué parte de la vulva resuena con mayor placer.

Paso 4: subida de velocidad o cambios de patrón

Solo cuando tu respiración se acelere y sientas que tu cuerpo te pide mayor intensidad, sube un nivel de velocidad o prueba uno de los patrones pulsantes. Recuerda que no existe ninguna obligación de llegar a la máxima potencia: muchas mujeres alcanzan orgasmos muy intensos manteniéndose en los niveles 1 o 2 de su varita, gracias a la profundidad de onda que entrega su motor.

Si en algún momento notas que la zona pierde sensibilidad o sientes un ligero adormecimiento, no te asustes. En un amplio estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine con 2.056 mujeres de 18 a 60 años, el 71,5 % de las participantes manifestó no haber experimentado jamás efectos adversos por usar vibradores. Aunque un 16,5 % reportó haber sentido entumecimiento temporal tras sesiones intensas, únicamente el 0,5 % indicó que esa molestia durara 1 día o 24 horas. La Sociedad Internacional de Medicina Sexual ratifica que las afirmaciones sobre daños permanentes en la sensibilidad carecen de base científica: basta con retirar el juguete durante unos minutos para que el flujo sanguíneo y la sensibilidad habitual regresen a la normalidad.

Posturas y ángulos de apoyo: cómo sostener el mango sin cansar la muñeca

Un aspecto poco comentado en las guías convencionales es la ergonomía. Las varitas completas suelen tener un peso que oscila entre los 280 g y los 365 g. Si sostienes el aparato en el aire haciendo fuerza únicamente con los dedos o la muñeca, a los 5 minutos o 10 minutos comenzarás a sentir fatiga en el antebrazo, lo que interrumpe la concentración y apaga el clima de relajación.

Aprender a apoyar el juguete y aprovechar los ángulos de tu cuerpo transforma por completo la experiencia:

  • El agarre de raqueta relajado: toma el mango hacia la mitad de su longitud, envolviéndolo con toda la palma de la mano en lugar de apretarlo con la punta de los dedos. Mantén la muñeca recta, alineada con el antebrazo, y permite que el antebrazo descanse sobre la cama o sobre tu propio muslo. Al tener un punto de apoyo firme sobre el colchón, tu mano solo guía la dirección, mientras que la cama sostiene el peso del aparato.
  • Postura boca arriba con rodillas flexionadas y cojín bajo la pelvis: al colocar un cojín firme debajo de los glúteos, la pelvis queda ligeramente inclinada hacia arriba. En esta posición, puedes apoyar la varita en diagonal entre tus piernas, de modo que el cabezal repose sobre el monte de Venus por gravedad natural, minimizando el esfuerzo muscular que debes realizar con el brazo.
  • Postura recostada de lado (cuchara individual): acuéstate sobre tu costado izquierdo o derecho con las piernas semiflexionadas, colocando una almohada entre las rodillas. Pasa la varita por detrás o entre tus muslos. Esta postura ofrece una estabilidad insuperable, ya que el colchón abraza tu cuerpo y el mango queda apoyado directamente sobre la superficie de la cama.
  • Postura boca abajo con almohada pélvica: si disfrutas de la estimulación por presión continua, acuéstate boca abajo con una almohada bajo el vientre y ubica la varita encendida debajo de tu pelvis, con el cabezal en contacto con el clítoris a través de la ropa interior. Tu propio peso corporal regula la firmeza del contacto sin que tengas que sujetar el mango con fuerza.

Si buscas modelos compactos que reduzcan el peso en mano o prefieres opciones con control inalámbrico desde el celular, estas alternativas combinan ergonomía y versatilidad:

Cómo incorporar la varita mágica en encuentros de pareja sin interrumpir el ritmo

Integrar un juguete de gran tamaño en la intimidad compartida suele generar dudas: algunas personas temen que el cabezal estorbe durante los besos, que el sonido distraiga o que la pareja se sienta desplazada por la potencia del motor. Sin embargo, cuando se introduce con complicidad y buena comunicación, la varita se convierte en un puente erótico que enriquece los encuentros.

En Planned Parenthood recuerdan que los juguetes sexuales son aliados para compartir el placer, explorar fantasías y facilitar el orgasmo sin que representen una competencia para nadie. Conversar previamente sobre las ganas de probar la varita y acordar señales para indicar si se quiere mayor o menor intensidad asegura que ambos disfruten del momento con total confianza.

Tres maneras muy fluidas de usar la varita de a dos:

  1. El preludio de masaje compartido: antes de cualquier contacto genital, la pareja puede tomar la varita para masajear la espalda, la nuca, los glúteos y los muslos del otro. Ceder el control del masaje genera una atmósfera de entrega y relajación profunda, despertando la excitación de forma pausada y sin presiones.
  2. Estimulación externa durante la penetración: en posturas como la vaquera (con ella arriba) o la posición de lado en cuchara, el mango largo de la varita permite sostener el cabezal apoyado suavemente sobre el clítoris mientras ocurre la penetración vaginal o anal, sin que los cuerpos choquen ni se pierda el contacto visual o los besos.
  3. Uso en el cuerpo masculino o personas con pene: las varitas también se adaptan con facilidad a la anatomía masculina. Su vibración profunda resulta muy placentera para estimular el frenillo del pene, el glande, la base de los testículos o la zona del perineo, aportando sensaciones que los vibradores masculinos pequeños no siempre logran transmitir.

Si te interesa descubrir más alternativas para dinamizar tus encuentros compartidos, puedes explorar nuestra colección de vibradores masajeadores con modelos diseñados para brindar comodidad tanto en solitario como en compañía.

Batería, calentamiento del motor y precauciones con el agua según el modelo

Debido a que las varitas mueven motores de alta potencia, sus componentes electrónicos demandan cuidados específicos para garantizar un rendimiento óptimo a lo largo del tiempo. Conocer las especificaciones técnicas de tu modelo evita averías tempranas y cuida tu seguridad en cada sesión.

El manejo térmico y los límites de seguridad

Cuando un motor de alto rendimiento trabaja de forma continua a velocidad máxima durante 20 minutos o 30 minutos, es completamente normal que el cabezal y la parte superior del mango acumulen calor. Las normativas internacionales como la norma ISO 3533:2021, que regula el diseño y la seguridad en juguetes íntimos, establecen que la temperatura superficial externa de los dispositivos con motor o calefacción integrada no debe superar los 41 °C para proteger los tejidos delicados frente a irritaciones o molestias térmicas.

Algunos modelos de última generación, como la varita Emma Neo 2 Svakom, incorporan un sistema de calentamiento inteligente que eleva la temperatura del cabezal de manera controlada hasta alcanzar 38 °C, simulando el calor corporal para brindar una sensación acogedora. No obstante, si notas que tu varita se calienta en exceso por haberla dejado encendida a máxima potencia durante un tiempo prolongado, apágala durante unos 10 minutos para que el motor se enfríe antes de continuar.

Clasificación de resistencia al agua (IPX6 frente a IPX7)

El nivel de resistencia al agua varía según el modelo. La Comisión Electrotécnica Internacional (IEC) define en su estándar IEC 60529 los niveles de protección que debes revisar en la caja o manual de tu juguete:

  • IPX7 (sumergible): resiste la inmersión temporal en agua dulce hasta 1 metro de profundidad durante un máximo de 30 minutos. Modelos como la Emma Neo 2 y la Mini Emma Neo de Svakom, o la Wand-er Women de Satisfyer, cuentan con esta certificación y pueden usarse con tranquilidad en la ducha o la tina.
  • IPX6 (resistente a chorros): tolera chorros potentes de agua a alta presión (hasta 100 kPa), evitando la inmersión total. El modelo Domi 2 de Lovense cuenta con esta protección: puedes lavarlo bajo el grifo con cuidado, pero nunca debes dejarlo flotando dentro de la bañera.

Cuidados de la batería de litio

Para conservar la vida útil de las baterías recargables (que van desde 600 mAh en modelos compactos hasta 2600 mAh en varitas grandes con autonomías de hasta 2 horas de uso continuo), sigue siempre estas recomendaciones:

  • Carga completa inicial: como detalla Svakom en su guía de recargables y cables, carga el juguete al 100 por ciento antes del primer uso, lo cual suele tomar entre 1,5 horas y 3 horas según el tamaño de la batería.
  • Usa cargadores estándar de pared (5V a 1A o 2A) o puertos USB de computador; evita cargadores ultrarrápidos de teléfonos modernos que puedan sobrecargar el circuito.
  • Nunca uses el juguete mientras se encuentra conectado al cable de carga.
  • Si vas a guardar el dispositivo durante varias semanas, procura dejarlo con una carga aproximada del 50 por ciento o 70 por ciento en lugar de guardarlo completamente descargado.

Rutina de higiene y conservación para prolongar la vida útil de la silicona

Mantener tu varita limpia e impecable no toma más de 3 minutos y garantiza que el material se conserve suave como el primer día, libre de olores y seguro para tu salud íntima. El cuidado de tus herramientas de bienestar es una forma de cariño hacia tu propio cuerpo.

Siguiendo las pautas de educación para la salud de Planned Parenthood, la rutina de limpieza debe realizarse antes de estrenar el juguete y después de cada encuentro íntimo. Si quieres repasar los errores más comunes al desinfectar diferentes materiales, puedes consultar nuestra guía detallada sobre cómo limpiar juguetes sexuales sin dañarlos en el intento.

Pasos para una limpieza segura de tu varita:

  1. Desconexión previa: asegúrate de que el juguete esté completamente apagado y desconectado de cualquier cable o toma de corriente antes de acercarlo al agua.
  2. Lavado suave: si tu modelo cuenta con certificación IPX7, pásale agua tibia y aplica un jabón neutro sin fragancias, jabón íntimo de pH balanceado o un limpiador especializado en espuma para juguetes eróticos. Frota suavemente el cabezal de silicona con las yemas de tus dedos, prestando especial atención a la unión flexible del cuello. Si tu modelo es IPX6 o tiene el puerto de carga abierto, lava solo el cabezal bajo un hilo suave de agua o límpialo con un paño húmedo enjabonado sin mojar el mango.
  3. Enjuague cuidadoso: retira cualquier resto de espuma con abundante agua tibia para que no queden residuos jabonosos que puedan alterar el pH vulvar en el siguiente uso.
  4. Secado meticuloso: seca el cabezal y el mango dando toques suaves con una toalla de microfibra limpia que no suelte pelusas, o déjalo secar al aire libre sobre una superficie limpia. Nunca guardes una varita húmeda dentro de un cajón o estuche cerrado, ya que la humedad propicia la aparición de hongos y deteriora los sellos de silicona.
  5. Almacenamiento individual: guarda el dispositivo en una bolsa de tela de algodón o satén transpirable. Evita envolverlo en bolsas de plástico herméticas y jamás permitas que la silicona de la varita repose en contacto directo con otros juguetes de goma o TPE, ya que los plastificantes pueden reaccionar químicamente y fundir las superficies entre sí.

Preguntas frecuentes sobre el vibrador varita y su manejo

¿Puedo usar la varita mágica para penetración vaginal o anal?

No. El vibrador varita está diseñado exclusivamente para la estimulación externa del clítoris, la vulva, el perineo y el masaje muscular de cuerpo entero. Su cabezal esférico ancho carece de base acampanada de seguridad y su motor de alta potencia está pensado para el exterior del cuerpo. Si buscas estimulación interna, existen adaptadores de silicona específicos diseñados por fabricantes autorizados o vibradores con curvatura anatómica para el punto G.

¿Qué hago si la vibración me hace cosquillas o me molesta en el clítoris?

Las cosquillas o la hipersensibilidad son una señal clara de que el estímulo está llegando de forma demasiado directa o con poca lubricación. Aplica una dosis generosa de lubricante a base de agua, reduce la velocidad al mínimo y coloca una prenda de ropa interior de algodón o una sábana ligera entre el cabezal y tu piel para amortiguar el impacto. Comienza masajeando los muslos o el monte de Venus antes de volver a acercarte al clítoris.

¿El uso frecuente de una varita potente puede causar pérdida permanente de sensibilidad?

No. La evidencia médica y los consensos de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual confirman que los vibradores no dañan las terminaciones nerviosas ni provocan desensibilización irreversible. El adormecimiento que algunas personas experimentan tras una sesión intensa es una respuesta normal de fatiga sensorial transitoria que desaparece por completo tras un descanso de unos minutos u horas.

¿Puedo utilizar aceites de masaje corporal con mi vibrador varita?

Depende de la zona donde apliques el producto. Si vas a masajear la espalda, el cuello o los hombros, puedes usar aceites corporales sobre la piel siempre que limpies el cabezal inmediatamente después. Sin embargo, para la zona íntima y el contacto con la vulva, debes utilizar únicamente lubricantes a base de agua, ya que los aceites minerales o vegetales pueden deteriorar la silicona médica y desequilibrar la flora vaginal.

¿Por qué mi varita nueva no enciende al sacarla de la caja?

La mayoría de las varitas recargables modernas incorporan un bloqueo de viaje de fábrica para evitar que se activen solas durante el transporte. Para desbloquearla, mantén presionado el botón de encendido de forma continua durante unos segundos hasta que la luz LED parpadee dos veces. Asimismo, recuerda que los juguetes nuevos deben cargarse al 100 por ciento con su cable original antes del primer uso para calibrar la batería de litio.